Entrego
mis pensamientos al olvido y
cada
verso inútil que fue rechazado,
desecho
todo lo que siento, que ya de
nada
sirve; entre tanto te espero.
Tengo
un verso arraigado en mi alma
esperando
otra alma (a ti alma amiga)
un verso
que aún nadie ha descifrado
un verso
incomprendido.
Hay
una rosa de papel que crece en mis
manos,
es del color que tú quieras, y no
la marchita
el invierno
ni el
otoño
ni el
verano.
Mis
labios te guardan un beso inexperto, alma amiga
un beso
anhelado
te espero
paciente
ven,
borra el pasado…
Sebastián P.